!Nuestra Tierra¡ Órgano de divulgación de la Estación Regional del Noroeste, UNAM

Presentamos a nuestros estimados lectores el número 29 de “Nuestra Tierra”, correspondiente al Verano de 2018. Una afortunada coincidencia ha reunido en este número, únicamente autoras. Nos felicitamos de que sean tan activas y contribuyan a la divulgación de la ciencia. Además, celebramos la igualdad de oportunidades. Entrando en los tópicos de este número, Laura Arvizu nos da a conocer el caso de contaminación en Nacozari de García, Sonora, y explica de qué forma los jales mineros representan un alto riesgo para la salud de los habitantes de esa ciudad. La buena noticia es que ya hay técnicas disponibles para disminuir o, en el mejor de los casos, detener la dispersión de metales pesados en el ambiente. En el mismo tema de contaminación, Denisse Archundia nos presenta un aspecto casi desconocido de los medicamentos: su presencia en ríos, lagos y acuíferos en cantidades cada vez más grandes. ¿Cómo llegaron hasta esos lugares y qué efectos tienen en la naturaleza? Los desechos orgánicos del mismo ser humano, las medicinas caducas tiradas a la basura o al drenaje y el mercado negro son algunos de los factores que inciden en la existencia anómala de productos sintéticos en el ambiente. Los riesgos para humanos, animales y plantas van desde efectos tóxicos (paradójicamente, en oposición a la razón por la que fueron creados) hasta mutaciones genéticas, por ejemplo, la feminización de peces debida a la absorción de hormonas que se encuentran en su medio por desechos de medicamentos. En México aún falta una legislación que obligue a manejar y/o almacenar apropiadamente estos productos sintéticos. Siguiendo con el tema ambiental, Yazmín Ramírez y colaboradoras resaltan la importancia de recuperar suelos contaminados con sustancias químicas tóxicas. Cuando los suelos se contaminan, por ejemplo, con metales pesados, su fertilidad disminuye. El origen de esta contaminación se debe a diferentes actividades del hombre como la minería, la industria o hasta la agricultura misma, las cuales liberan o concentran elementos químicos nocivos para la salud del hombre, animales y plantas. Una de las soluciones efectivas a este problema es la biorremediación que consiste en el uso de microrganismos, como bacterias y hongos. Por último, Dalia Berenice Borbón nos alerta sobre la importancia de los murciélagos para el equilibrio y la conservación de diversos ecosistemas. La mala, aunque falsa, reputación de estos quirópteros, ha impedido durante mucho tiempo que se les valore por sus contribuciones a la polinización, el control de plagas de insectos y la dispersión de semillas de diversos frutos. Igualmente, sirven para regular la existencia de otras especies. El dato curioso es que únicamente tres de las más de 1300 especies de murciélagos son hematófagos, es decir, que se alimentan de sangre. El mensaje es apreciarlos y cuidarlos porque sin ellos se rompería un equilibrio esencial para el ambiente.


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