Carlos Abraham Ochoa Moya en el 7mo Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático

Con la conferencia CORDEX Latinoamérica, proyección del cambio climático en la escala regional para la toma de decisiones y la evaluación de sus impactos participó Carlos Abraham Ochoa Moya, investigador de la UNAM en el 7mo Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático, que se desarrolló en el Departamento de Física de la Universidad de Sonora.

En el encuentro, el académico adscrito al Centro de Investigación de la Atmósfera, comentó que su presentación se basó en investigaciones realizadas en Costa Rica por la investigadora Teresa Cavazos, del Departamento de Oceanografía Física del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese) y en estudios que ha desarrollado en conjunto con Christopher Castro, del Departamento de Hidrología y Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Arizona.

De inicio dijo que debemos saber para qué necesitamos proyecciones o simulaciones de modelos globales, porque ya se ha visto con base en el periodo histórico, que hay suficiente evidencia de que la temperatura tiende a aumentar, tanto en sequía como en eventos extremos de precipitación.

Añadió que debemos pensar qué va a pasar a largo plazo, si eso ya es una tendencia de qué manera nos tenemos que preparar o qué tenemos que esperar en eventos futuros: “principalmente para eso funcionan las proyecciones o los escenarios de cambio climático”, subrayó.

Mencionó que el proyecto a nivel mundial del programa de investigación en cambio climático se llama CORDEX, y en él un grupo de personas definió diferentes dominios para distintas partes del mundo, donde se están aplicando técnicas de reducción de escala de estos escenarios de cambio climático, reanálisis atmosférico, incluso pronósticos a corto plazo, dos o tres días, y de ahí cualquiera pueden llegar hacer esa reducción en áreas más pequeñas mediante los modelos regionales.

A México, agregó, le corresponde el dominio CORDEX Centroamérica extendido, cuyos límites alcanzan hasta los Grandes Lagos, en Estados Unidos. “Tenemos un dominio donde podemos estudiar los fenómenos más importantes que afectan al clima en México: por un lado, tenemos las ondas del este en verano, los ciclones tropicales, la corriente de chorro, y la sequía del medio verano, una parte de oscilación de mar en lluvia, el Monzón de Norteamérica y posibles efectos que pueda haber”, destacó.

Compartió que ya ha habido estudios dentro de este marco CORDEX para evaluar diferentes características climáticas dentro de este dominio con diferentes modelos: “se han hecho estudios del tamaño del dominio, qué tanto afecta la resolución espacial a la cantidad de ciclones tropicales que logra reproducir un modelo en específico, y qué tipo de modelo correctivo funciona mejor para reproducir el patrón de precipitación observado”, apuntó.

“Actualmente estamos trabajando diversos extremos del NAM –Mesoescala Norteamericana–, un modelo regional que utiliza una parametrización mejorada de la superficie y de los procesos de precipitación, con previsiones de 84 horas en intervalos de tres horas, lo cual cubre América del Norte. Se actualiza cuatro veces al día, y en teoría da partes de pronósticos más exactos. Lo estamos trabajando en Arizona, y está planeado hacer lo mismo en Sonora”, concluyó. (CDM)


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