Es necesario conocer la evolución de la vida y lo que depara el futuro: Valdez Holguín

Entender los ecosistemas del pasado y cómo evolucionaron a las formas actuales nos ayudará a comprender y visualizar qué es lo que habrá de suceder en el futuro, estableció José Eduardo Valdez Holguín, profesor del Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad de Sonora (Dictus).

En el programa Ingenio, la manera inteligente de aprender, sostuvo que debemos recordar que uno de los principios de la geología es que precisamente el presente es la clave del pasado, y si se comprende la vida actual se podrá relacionar cómo se distribuyeron e interactuaron aquellos organismos con su medio, y en ese sentido habrá más posibilidades de conocer cuál es el camino que vamos a seguir, especialmente ahora que se habla del cambio climático.

Durante la emisión que produce la División de Ingeniería y se transmite por Radio Universidad planteó que conocer cómo eran los ecosistemas en el pasado, cuándo se originaron los organismos y cuáles de ellos dieron vida a otros, representa un conocimiento básico que permite entender e interpretar la evolución de la vida hasta nuestros días.

“Hay que dar rienda suelta a la imaginación y el conocimiento para poder encontrar la relación del pasado con el presente, y una de ellas es el cambio en los niveles del mar que generaron diferentes ambientes, con sus distintos organismos que estuvieron colonizándolos”,

Valdez Holguín estuvo acompañado en el programa por Francisco Javier Cuen Romero, quien reciente se tituló en el posgrado de doctorado en Biociencias de la máxima casa de estudios con el trabajo Paleoecología de los ecosistemas marinos del cámbrico de Sonora: comparación con los ecosistemas marinos del holoceno.

Repercusiones en la Tierra

Ante Rafael Pacheco Rodríguez, conductor de la emisión radiofónica, Cuen Romero coincidió en señalar que los cambios de la Tierra son muy evidentes, y ejemplificó con la diferencia de los organismos vivos del mar y la configuración en la distribución de los continentes, que era muy diferente a la actualidad. “Por supuesto, todos esos cambios repercuten directamente sobre el clima de la Tierra, y por lo tanto en la adaptación que tienen los organismos para poder vivir en ella”, reiteró.

Los invitados recordaron cómo la historia de la Tierra está marcada por grandes extinciones; por ejemplo, de los dinosaurios, al parecer por el impacto de meteoritos; los ciclos de la Tierra girando alrededor del Sol, el volcanismo, gases invernadero, la tectónica de placas, que repercuten sobre el clima y los organismos que estaban adaptados a esos climas.

“Tenemos la evidencia de organismos que han sobrevivido cientos de millones de años, y los humanos somos relativamente una especie muy joven en el planeta –subrayaron–. Quién sabe si tendremos la oportunidad de adaptarnos. Quizá tengamos la inteligencia, pero no sabemos de nuestra capacidad fisiológica”.

Concluyeron que por ello, desde el punto de vista geológico, puede afirmarse que los diferentes cambios climáticos habidos en la historia hablan de que probablemente el hombre no esté causando el impacto de manera tan directa. “Pero, si no nos adaptamos, vamos a desaparecer”. (JAR)


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