Recomiendan combatir al mosquito Aedes Aegypti, transmisor de varias enfermedades

Aunque no se presenta ningún caso de fiebre amarilla en México desde 1923, existe la posibilidad de que se registre al contar con la presencia en varios estados del principal vector que lo transmite, el mosquito Aedes Aegypti, expresó Ana Valeria Torres Figueroa.

La estudiante del octavo semestre de la Licenciatura en Químico Biólogo Clínico habló de la fiebre amarilla, una enfermedad endémica de países y ciudades de áreas tropicales, pero que puede presentarse en cualquier parte por la presencia del vector, así como por la oportunidad de la modernidad y la globalización hacen que una enfermedad de una región del mundo esté presente en cualquier otra.

En entrevista realizada por la docente Lucía Castillón en el programa radiofónico A tiempo con la Ciencia, producido por el Departamento de Ciencias Químico Biológicas, Ana Valeria habló de la necesidad de combatir al mosquito que es el transmisor de otras enfermedades como el Dengue, el Sika y el Chicungunya, entre otras, que sí se han presentado en el país y en esta región.

“La fiebre amarilla es una enfermedad vírica, aguda, hemorrágica que es transmitida principalmente por mosquitos infectados por ese virus; el término amarilla elude a la ictericia que pueden presentar algunos pacientes”, expresó.

Añadió que la fiebre amarilla es difícil diferenciarla de otras fiebres hemorrágicas como el dengue, y desafortunadamente hay al menos 200 mil casos al año de esta enfermedad en el mundo con alto índice de mortalidad.

Torres Figueroa explicó que para un contagio se requiere principalmente de un mosquito infectado, y como vector, que pique a una persona enferma para que así propague la enfermedad, aclarando que ésta no se transmite de persona a persona, sino a través de un mosquito, el Aedes Aegypti.

Precisó que los síntomas de la fiebre amarilla aparecen después del quinto o sexto día de la picadura en una primera fase con fiebre, dolor muscular, pérdida del apetito, escalofríos, náuseas y vómitos, por lo que puede ser confundido con alguna de las enfermedades anteriormente mencionadas.

“Si no desaparecen los síntomas, el 15% de los pacientes pueden entrar en una segunda fase, mas tóxica, con fiebre más alta y con afectaciones a varios sistemas del cuerpo, la función renal se deteriora, los ojos y la piel se tornan amarillas y, en esta fase, las personas podrían morir”, comentó.

Señaló que no existe un tratamiento específico y la medida más eficaz para prevenirlo es la vacuna que tiene una eficacia de diez años aproximadamente y debe aplicarse a las personas de entre los 9 meses hasta los 59 años de edad, además de la erradicación y combate del mosco transmisor.

La estudiante entrevistada estuvo acompañada por la maestra Griselda Martina Moreno Ibarra, asesora y titular en el área de microbiología, en donde surgió el tema para estudio e investigación como parte de la materia de Virología, para obtener la calificación del semestre que recién concluyó. (BE)


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