Todos debemos participar de manera activa contra la fiebre manchada: Gerardo Álvarez

Todo el conjunto de la sociedad debe participar de manera activa para hacer frente y resolver el grave problema de la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, una zoonosis causada por Rickettsia rickettsii, catalogada como una de las más letales de todas las enfermedades infecciosas de la humanidad, afirmó Gerardo Álvarez Hernández, profesor del Departamento de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Sonora.

El reto, estableció el también director general de Promoción a la Salud y Prevención de Enfermedades de la Secretaría de Salud en Sonora, es impulsar y mantener el compromiso de insistir en la búsqueda de respuestas que puedan ayudar a enfrentar ese padecimiento endémico, que se encuentra especialmente en las grandes ciudades urbanas.

Álvarez Hernández, miembro del Cuerpo Académico Determinantes de Enfermedades Crónicas e Infecciosas del propio Departamento, sostuvo que, desafortunadamente, la fiebre manchada provoca una muy alta probabilidad de que haya un resultado fatal en todos aquellos que se ven afectados por esa enfermedad, sean niños, adultos y personas de la tercera edad, ya que si no causa la muerte, puede dejar secuelas irreversibles, como amputaciones o daños neurológicos.

Los datos, advirtió, así lo demuestran, como es el hecho de que tan sólo en Sonora en el 2016 se confirmaron 123 casos, de los cuales 48 murieron, y en lo que va de este año, de 18 fallecieron once.

“Tenemos que cambiar la percepción de riesgo que se tiene con este mal que amenaza la vida, desde académicos, vecinos, familias, políticos, sectores gubernamentales relacionados con el cuidado del ambiente, estudiantes, profesores, investigadores y autoridades de salud, porque si no se realiza un esfuerzo conjunto, nunca habremos de resolverlo”, expresó.

Informó que a través del cuerpo académico trabajan desde hace diez años en la investigación de factores que se asocian a diversos problemas de salud pública en renglones como diagnóstico, tratamiento y medidas preventivas, entre otros, y en particular la fiebre manchada, por ser prioridad para la salud pública.

“Buscamos prevenir la infección, pero también desarrollamos técnicas de laboratorio de biología molecular para tratar, a quienes ya están enfermos, de diagnosticarlos de forma más temprana”, afirmó.

Hay registros, dijo, de su presencia en la entidad desde fines del siglo XIX y los siguientes años, hasta 1940, cuando se tuvieron casos en la región de El Quiriego y Álamos, aunque por diversas razones desapareció por varias décadas. “Fue a principios de la primera década del actual siglo cuando la enfermedad volvió a aparecer en la entidad, llamando la atención por la severidad de sus manifestaciones”, advirtió.

Álvarez Hernández señaló que hoy investigan los múltiples determinantes que intervienen en ese mal, por estar asociado a muchos factores, no sólo de orden biológico, ambiental –por el incremento de la temperatura–, la presencia de la garrapata o cultural, por nuestra cada vez más estrecha relación con los perros.

La fiebre manchada, recordó la causa la Rickettsia rickettsii, que es transportada por garrapatas, y es una bacteria que se disemina a los humanos a través de la picadura de esos insectos, aunque advirtió que el animal no es el responsable, pero sí un vehículo muy apropiado en la cadena de la transmisión de la enfermedad. “La mordedura de la garrapata es sin dolor y uno no se da cuenta de ello. Entonces no van a pensar que pueden ser afectados por ese mal”, dijo.

Publican artículo

Dio a conocer que para hacer una revisión histórica y una perspectiva sobre el tema, y en especial llamar la atención acerca de la emergencia de la fiebre manchada, publicó el artículo Reflexión sobre la Fiebre Manchada de Montañas rocosas, pasado, presente y futuro en México, en la revista médica The Lancet Infectious Diseases, de muy alto prestigio en el mundo, donde junto con otros colaboradores hizo un llamado a la participación responsable de todos los actores para prevenir la enfermedad.

En ese llamado, añadió, invitan a la participación activa de todos para tratar de evitar ese padecimiento que, en especial, afecta a grupos que se exponen más a la garrapata, como el de los niños o personas que viven en condiciones de higiene deficiente, con espacios llenos de cacharros, escombro, maleza, madera, pisos de tierra, porque es ahí donde la garrapata se encuentra.

El objetivo del artículo, concluyó, es también invitar a todos los académicos de diversas áreas, no solamente médicas, sino de biología, entomología, veterinaria, de trabajo social, enfermería, sociología o antropología, a que participen y ayuden a entender por qué este problema se mantiene en Sonora como una enfermedad que cada año produce muchas muertes en niños, adultos y ancianos.

Mencionó que los interesados en conocer sobre el tema, pueden acceder de manera libre al artículo en el siguiente sitio, que permite la traducción al español y donde sólo se necesita registrarse: http://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(17)30173-1/abstract. (JAR)

 

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