El mejoramiento genético ayuda a la resistencia a enfermedades en el trigo: Acuña Bon

La optimización del mejoramiento genético permitirá la resistencia a ciertas enfermedades del trigo, específicamente la del carbón parcial, afirmó Iliana Areli Acuña Bon, alumna de la Maestría en Ciencias y Tecnología de Alimentos del Departamento de Investigación y Posgrado en Alimentos (DIPA) de esta casa de estudios.

Entrevistada en el programa Alimentación, problema de nuestro tiempo, que produce el DIPA y se transmite por Radio Universidad, señaló que la biología molecular es una herramienta muy utilizada para estudios en diferentes cultivos, lo cual permite relacionar la expresión de genes con aquellas características que resultan útiles para la planta, algunas de las cuales son la resistencia natural a ciertos patógenos o factores abióticos, advirtió.

Al abordar su estudio Evaluación de genes de referencia para estudios de expresión génica en trigo bajo distintos tipos de estrés abiótico usando PCR cuantitativo en tiempo real, comentó que ese trabajo de tesis lo realizó en el área de Fitopatología del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), en Ciudad Obregón.

Acuña Bon afirmó que la disminución en el rendimiento de grano de trigo se debe precisamente a la presencia del hongo Tilletia, de ahí que su proyecto buscara genes que tuvieran un cambio de expresión génica ante la presencia de enfermedades que pudieran afectar al grano. “Por ello, se estudió la expresión en variedades resistentes y susceptibles a la enfermedad, y de esa forma poder proponer familias de genes clave en el desarrollo de la enfermedad”, dijo a Francisco Javier Parra Vergara, conductor del programa.

Dio a conocer que tener estandarizados genes de referencia en el trigo, es un avance para otros estudios de expresión génica; es decir, facilita a otros investigadores para conocer cuál es el comportamiento de interés. Si se ve a mayor escala, sostuvo, el poder crear variedades de trigo que sean resistentes a esa enfermedad aumentará su rendimiento y, por lo tanto, los agricultores tendrán una mayor productividad.

Recordó que el trigo es uno de los tres principales cultivos en el mundo, además del maíz y el arroz, y que mientras en la entidad se produce el 50% de la producción nacional, en su franja sur se siembra en una superficie promedio de 250,000 hectáreas anualmente, en el ciclo otoño/invierno.

Expresión genética

La alumna del DIPA advirtió que centró su trabajo en la expresión génica, ya que “los seres vivos contamos con un código genético que son como las instrucciones que le dicen a nuestras células qué proteínas necesitamos en cierto momento”.

Comentó que en su trabajo evaluó siete genes presentes en dos especies: una de trigo duro y otra de harinero, y que a las plantas las mantuvo en condiciones de estrés abiótico, con altas concentraciones de sal, y otras muestras estuvieron en condiciones de estrés hídrico, que es cuando se les deja de regar.

“Los muestreos fueron en dos tiempos distintos, ya que los medí utilizando la Reacción en Cadena Polimerasa (PCR) cuantitativo en tiempo real y su nivel de expresión, y los resultados permitieron conocer cuál de esos genes eran los que se mantenían más estables a pesar de las condiciones”, añadió.

El PCR, detalló, amplifica una gran cantidad de veces el ADN, y de esa manera se puede detectar qué genes requiere en un momento determinado el organismo. “Se conoce en tiempo real porque puedes observar con cada ciclo qué genes son los que se están expresando al momento que se está llevando a cabo la prueba”. (JAR)

 

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