Para hacer frente al calentamiento global, urge la transición energética: Rafael Cabanillas

Para hacer frente al grave problema del calentamiento global, es urgente una transición en la forma de producir energía renovable y el desarrollo sostenible capaz de satisfacer las necesidades energéticas del conjunto de la humanidad, afirmó Rafael Cabanillas López, profesor investigador del Departamento de Ingeniería Química y Metalurgia de la Universidad de Sonora.

Hoy, dijo, prevalece una necesidad energética basada en el consumo de una gran cantidad de combustibles fósiles, pero la pregunta es lo que habrá de suceder dentro de dos o tres décadas si la población sigue creciendo y países del subdesarrollo pasan a un nivel de vida mayor, en donde, por supuesto, se requerirá una gran cantidad de energía.

Por ello, la transición energética debe darse desde los recursos energéticos no renovables y contaminantes a la energía limpia y sostenible que ayude a evitar desastres ecológicos y sociales en la vida del planeta, sostuvo.

Cabanillas López se lamentó ante el reporte de información climatológica de instituciones de alto prestigio como la NASA y la Organización Mundial de la Meteorología (OMM), dependiente de la ONU, que señalaron cómo el año pasado fue el más caliente en los registros históricos, que parten desde 1880, del globo terráqueo.

El reporte que también hizo público el Instituto Goddard de Análisis Espaciales de la NASA, y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOA), que conjuntan esfuerzos para analizar con hechos comprobables en la variación de la temperatura, advierte que ese promedio mundial es de un 1°C arriba de los registros anteriores, lo cual calificó como muy preocupante para la vida humana.

Lo grave, advirtió, es que representó el tercer año seguido en que, con todo y sus fluctuaciones, subió en 1.11°C la temperatura global como promedio de todo el mundo, algo por demás evidente desde que se señaló que existía el problema de calentamiento global basado en los gases invernaderos de la Tierra.

La información señala que fue por encima de la registrada en la era preindustrial, unos 0.07°C mayor a la que se tuvo en 2015.

Planteó que el efecto invernadero siempre ha existido para la vida humana, pero que en estos años, con la creciente generación de esos gases que interfieren en el balance radiactivo de la Tierra, se ha ido incrementando, lo cual pudiera cambiar significativamente y alterar la actividad de la vida como la conocemos actualmente.

Dio a conocer que los registros de la NASA nos dice dónde está cambiando más drásticamente la temperatura, viéndose que ello sucede en las partes nórdicas; es decir, Canadá y Groenlandia, que ahora están siendo más calientes que antes, afectando los niveles de los hielos y el mar.

Quema de combustibles fósiles

Respecto a los gases invernadero, el investigador universitario y experto en este tema, indicó que éstos los genera la actividad humana a través de la producción de energía.

“La quema de combustibles fósiles, que produce el bióxido de carbono (CO2), es el principal causante de que, de los gases de invernadero, el 65% sea de dióxido de carbono”, afirmó Rafael Cabanillas.

Mencionó otros gases que intervienen en este problema, como el metano, producto de la actividad agrícola y ganadera, así como óxidos nitrosos, que también provienen de quema de combustibles. “Esta concentración de gases, que ha ido en aumentando en la atmósfera, es la responsable de que el efecto invernadero se esté agudizando”.

Recordó que en el 2016, en Paris, Francia, se reunieron países de todo el mundo para acordar el inicio de procedimientos que ayuden a la disminución de los gases invernaderos, trazándose algunas metas, por lo que se espera que sus respectivos gobiernos asuman esa responsabilidad haciendo lo pertinente dentro de sus políticas y capacidades de seguir adelante en ese propósito.

Rafael Cabanillas López hizo referencia a nuestra entidad, señalando que es un caso especial porque estamos dentro de las zonas afectadas, donde básicamente gran parte del año hay que prender el aire acondicionado para poder vivir. “La ciudad crece, como una isla de calor, sintiéndose el calentamiento global, con más horas de calor y, por ende, altas temperaturas”.

Por fortuna, dijo, nuestra entidad tiene una gran cantidad de radiación solar que se puede aprovechar para cubrir parte de los requerimientos energéticos, una gran alternativa, sostuvo, que puede evitar traer gas natural de otra parte del mundo para consumirlo aquí. “Tenemos suficiente energía para hacerlo”, concluyó. (JAR)

 

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