A nivel mundial se intervienen quirúrgicamente 20 millones de hernias

Aunque la hernia inguinal es una condición que tiene, en algunos casos, orígenes genéticos, factores como sobresfuerzo y obesidad pueden favorecer la aparición de este padecimiento, por eso es importante que las futuras generaciones conozcan más de esta patología, que también puede prevenirse.

Estos y otros aspectos del tratamiento para hernia inguinal fueron abordados por el director de la Escuela de Medicina de la Universidad Durango Santander campus Hermosillo, Guadalupe Navarro Villegas, en la conferencia “Evolución del manejo quirúrgico de la hernia inguinal en el estado de Sonora”.

Lo anterior como parte de las actividades académicas del V Seminario de actualización en tópicos de investigación en salud, organizado por la Universidad de Sonora, donde precisó que con anteriores técnicas quirúrgicas, como la sutura, el porcentaje de reincidencia era del 25 al 30%.

La evolución de las técnicas para este tipo de hernias ha permitido que el porcentaje de reincidencia sea de menos del 1%, destacó también el cirujano general, ya que actualmente se usa una malla para corregir la hernia.

Sobre las prevalencias de las hernias, comentó que a nivel mundial se operan 20 millones de hernias al año, de las cuales 700,000 se registran en Estados Unidos, y en el caso de Sonora, la prevalencia es similar a la de otros países.

Añadió que, en promedio, el 75% de las hernias de pared abdominal son de tipo inguinal, “éstas aparecen ya sea por factores genéticos, que son las que surgen en el niño debido a la persistencia de un conducto que se llama peritoneo vaginal, por donde desciende el testículo, y mientras más prematuro nazca un bebé, hay mayor posibilidad de que tenga una hernia congénita”, explicó.

“Pero hay ocasiones en que no necesita nacer prematuro, y de todas maneras puede tener una hernia. Hay otros factores que son propios de la persona, como defectos en la producción de colágeno 1 y 3, que son sustancias que forman parte de la estructura de los ligamentos, y la carencia de colágeno los hace débiles” añadió.

Hay otros casos que también están asociados a esfuerzos excesivos que rebasan la resistencia fisiológica de los tejidos, y otras situaciones que aumentan la presión intrabdominal, como el estreñimiento, la obesidad, el embarazo o enfermedades renales, puntualizó. (LMA)

 

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