La resistencia a los antibióticos, una amenaza para la salud: Enrique Bolado Martínez

La resistencia a los antibióticos constituye actualmente una de las mayores amenazas para la salud mundial, ya que puede afectar a cualquier persona, sin importar su edad o la región o país en el que vive, afirmó Enrique Bolado Martínez, profesor investigador del Departamento de Ciencias Químico Biológicas y coordinador del programa decente de Químico Biólogo Clínico.

Consideró que el escenario futuro será alarmante si no se toma conciencia y las acciones pertinentes en este tema, porque se podría regresar a la era cuando no había antibióticos y la gente moría casi de cualquier proceso infeccioso.

“Por eso debo, recalcar que todos somos parte del problema y, por lo tanto, de la solución, sean pacientes, médicos, hospitales, autoridades e, incluso, industria farmacéutica”, expresó en el programa “A tiempo con la ciencia”, que produce esa unidad académica y que se transmite por Radio Universidad.

La resistencia a esas sustancias, dijo, es un fenómeno evolutivo natural que ha sido acelerado por los seres humanos y que cada vez es mayor el número de infecciones –por ejemplo, neumonía, tuberculosis y gonorrea–, que se vuelven más difíciles de manejar debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos utilizados para su tratamiento.

Bolado Martínez señaló que ya la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto una serie de medidas para hacer ver la realidad que se vive, emitiendo comunicados de plan de control y acción contra la resistencia bacteriana, como mejorar las medidas de higiene, utilizar el o los medicamentos apropiados y regulación en la venta de antibióticos, pero que éstas serán poco efectivas si no se toma conciencia y se participa en lo que a cada quien corresponda.

En el programa conducido por la académica Lucía Castillón Campaña, el investigador invitado informó que los antibióticos son sustancias que se utilizan para el tratamiento de enfermedades infecciosas causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos, siendo sustancias que pueden ser de origen natural, pero también existen algunas que ahora pueden ser diseñadas y utilizadas para atacar ciertos microorganismos.

“Hablar de resistencia a los antibióticos es hacerlo de bacterias, pero a nivel mundial se ha encontrado que también la hay en tratamientos en infecciones por hongos, parásitos y virus”, señaló, y precisó que se habla de resistencia cuando la molécula pierde la capacidad para eliminar o contener a los microorganismos para los cuales fue diseñado.

Enrique Bolado sostuvo que se debe comprender que en el ambiente existen algunas bacterias que son sensibles y que se mueren ante cualquier antibiótico, así como aquellas que de manera natural son resistentes; es decir, que se exponen a una sustancia y siguen viviendo y causando problemas.

Advirtió que el problema se agudiza cuando se arrojan demasiados antibióticos al ambiente, desequilibrándolo, ya que al eliminar a las bacterias sensibles, entonces empiezan a proliferar o replicarse las resistentes. Desafortunadamente, añadió, más del 70% de los antibióticos que se utilizan o venden en el mercado y que llegan al ambiente no se usan en el ser humano, sino en animales de granja o establo, y en la mayoría de los casos como medidas profilácticas.

“Es decir, no se usan para tratar animales enfermos, sino como medidas preventivas para que en esos sitios no se presenten brotes de enfermedades, o para promover el crecimiento de algunos animales, como cerdos, por ejemplo, aunque algunos de ellos mueren y son desechados a la basura o son sacrificados en rastros sin medidas higiénicas pertinentes, provocando que los mantos friáticos se contaminen con residuos o exceso de antibióticos que van en los animales.

Asimismo, hizo referencia a los hospitales donde se utiliza una gran cantidad de antibióticos al atender a gente con múltiples enfermedades que se vuelven más vulnerables, calificando de muy positivo que en la actualidad una medida muy acertada de las autoridades hospitalarias consiste en limitar la internación de pacientes; es decir, si éste se encuentra estable y puede continuar su tratamiento en casa, lo mejor es enviarlo allá y no exponerlo a que contraiga una infección por bacterias resistentes presentes en los nosocomios.

“Debo mencionar que cada vez existe mayor conciencia al respecto, y en los hospitales se empieza a restringir el uso de antibióticos, medida que ha permitido delimitar la aparición de bacterias multidrogorresistentes o con resistencia extensiva en algunas instituciones

Muy negativa la automedicación

Por otra parte, dijo que el problema más grave en la cultura del pueblo mexicano es la automedicación personal o a familiares y amigos, sino que más bien se debe acudir al médico y dejarlo que nos revise y diga qué necesitamos, ya que quizás sea sólo reposo e ingesta de líquidos en el caso de algunas infecciones por virus.

“Debemos cumplir con las indicaciones del médico respecto a cuál es la dosis y por cuánto tiempo debemos tomar el antibiótico, más no presionarlo exigiendo determinada marca de medicamento. No hay que suspender los tratamientos, ya que ello expone a las bacterias que tenemos en el organismos a concentraciones inadecuadas del medicamente y favorece que en el futuro se vayan armando para contrarrestar los tratamientos con antibióticos. (JAR)

 

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