Fallece el QB Jesús Antonio Alcántar Bojórquez: el maestro, el guía, el amigo

Según una leyenda azteca, cuando un guerrero moría su alma se convertía en un ser alado que acompañaba con el vuelo a los que seguían luchando. Hoy, cuando el reloj marcaba las 0:30 horas y el domingo apenas se asomaba entre las sombras del silencio, el alma del maestro Jesús Antonio Alcántar Bojórquez se despidió de su cuerpo, revoloteó como duende sonriente y desde lo alto empezó a pasar lista de asistencia a todos los alumnos que durante más de 45 años cruzaron por su cátedra, como testimonio de que seguiría presente.

Al romper este día inició la leyenda de un hombre que dedicó su vida a la docencia y al servicio a los demás, una persona que aseguraba que la Universidad de Sonora era su casa: “Esta es mi casa y donde duermo es mi domicilio, porque llevo más años aquí que donde vivo”, subrayó en una entrevista realizada en 2013, previa al homenaje que le brindó el Departamento de Ciencias Químico Biológicas al poner su nombre a la XXXI Muestra Estudiantil.

Alcántar Bojórquez nació en Basconcobe, Sonora, el 22 de septiembre de 1942, justo 23 días antes de que la Universidad de Sonora abriera oficialmente sus puertas. En aquel tiempo, en su pueblo natal no había luz ni agua potable ni televisión ni teléfono; por ello, los niños tenían muy agudo el sentido de la sobrevivencia cotidiana, lo que le sirvió de mucho para alcanzar sus metas profesionales ante todas las adversidades.

“Mis hermanos se dedicaron a la agricultura, pero a mí no me dio por seguir esa tradición. Yo siempre quise ser profesionista, tener una carrera, y en 1960 me vine a Hermosillo a estudiar la preparatoria. Después estudié Química, quizá de una manera circunstancial, porque yo quise estudiar Medicina, algo que fue inalcanzable para mí, y después pensé en Contador Público”, mencionó.

Con un aire despreocupado, tomó del recuerdo la escena y tal cual la narró: “Resulta que ese año por primera ocasión se les ocurrió hacer examen de admisión en Derecho y Administración, en la ECA. Y dije: No, qué flojera hacer examen de admisión, y luego, si no lo paso, pierdo el año. Me voy a meter a Químico Biólogo, al fin que traigo esa área y ahí están mis compañeros. Y entré aquí, a Químico Biólogo”.

Puedo decir que la carrera me sirvió, primero que nada, para ser profesionista, que era lo que yo quería ser. También me dio herramientas para practicar la docencia. La carrera también me dio la seguridad para enfrentarme a muchos retos, además de la juventud de aquel entonces, que hacía que uno pudiera hacer muchas cosas.

Entré en 1963 y salí el 68, eran 10 semestres, y no me arrepiento de haber estudiado la carrera de Químico Biólogo. Y ahora estoy seguro que lo que más me gusta es la docencia, independientemente de la carrera que hubiera elegido –Medicina, Químico o Contador–.
Y tampoco me arrepiento de no haber estudiado un posgrado, agregó, porque en aquel tiempo era sumamente difícil conseguir una ayuda para una maestría, y en cierta forma tienen razón quienes dicen que “por los que se van, algunos se tienen que quedar para soportar el peso de la institución y seguir adelante”, apuntó en la citada entrevista.

“Creo que voy a ser recordado por el afecto que le brindé siempre a todos. Un afecto que nunca fue fingido porque nunca he sido hipócrita, pues creo que el defecto más grande de una persona es la hipocresía, y ellos, la gente que me rodeó siempre, percibieron eso, que nunca he fingido mi amistad”, sostuvo.

Me gustaría ser recordado como una persona que siempre veló por todos, que siempre brindó apoyo, y que me recuerden en ese sentido. No como agradecimiento, no. Yo no quiero nada de eso. No quiero que me recuerden con agradecimiento, sino con cariño, concluyó el maestro. Descanse en paz Jesús Antonio Alcántar Bojórquez: el maestro, el guía, el amigo.

Las honras fúnebres se celebran en capilla C-1 de la Funeraria San Martín, en Boulevard Luis Encinas esquina con calle Juárez, en el centro de Hermosillo. En la Universidad de Sonora se le rendirá una guardia de honor a las 11:00 horas en el edificio 5A. (Armando Zamora)

 

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Dan último adiós en QB al profesor Jesús Antonio Alcántar Bojórquez
15 de Agosto de 2016

Dan último adiós en QB al profesor Jesús Antonio Alcántar Bojórquez

En los pasillos que tanto recorrió en sus años como académico, bajo la sombra de algunos edificios y árboles donde de seguro brindó asesoría a algún estudiante, y en compañía de la gente que más lo apreciaba dentro de la Universidad de Sonora, fue despedido en emotiva ceremonia Jesús Antonio Alcántar Bojórquez.

La alma mater brindó un merecido reconocimiento al maestro adscrito al Departamento de Ciencias Químico Biológicas, quien por 48 años compartió su saber dentro de la institución, y que el día de ayer murió con el único deseo de ser recordado con cariño, un deseo que evidentemente se le cumplió.

Encabezó la ceremonia el rector Heriberto Grijalva Monteverde, uno más de los alumnos del desaparecido profesor, después compañero y también su amigo, por ello resaltó que siempre la pérdida de un ser humano es lamentable, pero si es un universitario muy querido conmueve aún más.

Señaló que Jesús Antonio Alcántar será recordado como un maestro con gran vocación por la enseñanza, quien se preocupaba de verdad porque sus estudiantes aprendieran, y quien no vacilaba cuando había que venir sábados o domingos para asesorar a un alumno para que sacara adelante sus estudios.

“Por ello, los profesores debemos ser buenos en lo que hacemos, entregarnos a la enseñanza, ser eficientes y comprometidos, para de esta manera honrar la memoria del maestro”, dijo el rector.

Emotivas palabras dirigió también José Rogelio Ramos Enríquez –colega, amigo e hijo del finado profesor–, quien a manera de semblanza destacó la trayectoria de su padre, su calidad humana, pero sobre todo, e indudablemente, el haber sido pilar de ese Departamento que, como él decía, también fue su casa.

“La fortuna trabajó en nuestro favor y nos permitió que Jesús Antonio Alcántar Bojórquez fuera nuestro maestro, nuestro consejero, nuestro amigo; que nos inspirara con su ejemplo, con su tenacidad, con su transparencia, con su vocación de servicio, y que nosotros le ofreciéramos en el 2013 un pequeño homenaje al ponerle su nombre a la Muestra Estudiantil del Departamento de Ciencias Químico Biológicas.

“Hoy queremos ofrecerle un testimonio de reconocimiento a la memoria de un hombre que inició su carrera docente hace 48 años, un generoso ser humano que a pesar de haberse jubilado no dejó de prestar sus servicios como asesor académico, y que atendía a sus alumnos como el primer día de su brillante trayectoria como profesor universitario”, resaltó Ramos Enríquez, también académico de esta unidad académica.

Múltiples guardias de honor acompañaron el féretro con los restos mortales del profesor –quien falleció por complicaciones de la mielofibrosis, enfermedad crónica que lo aquejaba.

Lo despidieron autoridades, compañeros profesores, amigos, estudiantes y, en especial, sus hijos de crianza, a quienes apoyó y cobijó permanentemente; entre ellos, Alicia Ornelas, Luis Alfonso De Santos, Miguel Ramos, Cruz Figueroa; Yeysuan, Héctor e Iván Vidal, Pascual Alonso Verdugo, Jorge Zamudio y Manuel Córdova.

“Me gustaría ser recordado como una persona que veló por todos, que siempre brindó apoyo, y que me recuerden en ese sentido. No quiero que me recuerden con agradecimiento, sino con cariño”, dijo alguna vez el maestro. Y se le cumplió…

Descanse en paz Jesús Antonio Alcántar Bojórquez. (AGG)

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