El futuro de la alimentación está basado en las halófitas: Edgar Omar Rueda Puente

Todos sabemos cuáles son los factores que aquejan a la agricultura: los de tipo biótico, como son las plagas y las enfermedades, y los abióticos, donde resaltan las altas y bajas temperaturas, las fuertes y repentinas lluvias, la indisponibilidad del recurso agua y la salinidad, señaló Edgar Omar Rueda Puente.

El profesor del Departamento de Agricultura y Ganadería de la Universidad de Sonora indicó que hay un problema muy fuerte en las zonas áridas desérticas en relación con la salinidad, altas temperaturas, bajas precipitaciones y la evaporación, que acumula sales a las superficies agrícolas.

Actualmente, dijo, estamos trabajando en la propuesta “Alimentar la mente para combatir el hambre”, proyecto sometido a la FAO y a la banca mundial, “en el consideramos que, aunque se han hecho muchos progresos en la mitigación del hambre y la desnutrición a escala mundial, todavía estamos lejos de tener un mundo en el que toda la población esté libre de hambre, además de cuidar la sustentabilidad”.

Añadió que sólo en el Centro y Norte América “estamos hablando de costas desérticas de alrededor de siete millones de hectáreas de suelos salinos, y en esas áreas pueden utilizarse materiales vegetativos tolerantes a la salinidad para producir alimentos. En los litorales costeros, en las zonas áridas, en los desiertos hay un mosaico diverso de plantas tolerantes a la salinidad, las halófitas.

Rueda Puente indicó que estas plantas pueden ser utilizadas como alimento humano o forraje, o para fusionar la agricultura en condiciones de alta salinidad con la acuacultura en la producción de combustibles, pesticidas o con fines farmacéuticos”.

Especificó que una planta en particular que están trabajando en diversas áreas del mundo como modelo de producción o sistema tecnológico es la Salicornia bigelovii, que se desarrolla de forma natural sobre el litoral costero en ciertas regiones del mundo.

En su charla realizada en el marco de la Primera Reunión internacional sobre alternativas renovables del noroeste “La potencialidad en movimiento” realizada recientemente en el Centro de las Artes, el investigador dio a conocer que se ha identificado que esta especie tiene varios propósitos.

Entre éstos, precisó, se utiliza como forraje, material de construcción y, sobre todo, tiene altos concentrados de ácidos grasos polinsaturados que pueden ser utilizados para la cosmetología o para consumo humano. Otra de sus ventajas es que demanda agua de mar, por eso el futuro de la comida está basado en este tipo de plantas, apuntó. (CDM)

 

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