Especialistas del DIPA dan a conocer el uso correcto del horno de microondas

Leer con detenimiento las reglas de seguridad, instrucciones y advertencias para el mejor funcionamiento de los hornos de microondas, fue la primera recomendación que hicieron María Esther Orozco García y Norma Violeta Parra Vergara, académicas del Departamento de Investigación y Posgrado en Alimentos (DIPA) de la Universidad de Sonora.

Entrevistadas en el programa “Alimentación, problema de nuestro tiempo”, que produce el DIPA y que se transmite por Radio Universidad, señalaron que para una mejor cocción de los alimentos que se introducen a ese tipo de aparatos electrodomésticos, lo primero que debe hacerse es, precisamente, leer con detenimiento la guía que contiene todo equipo de esa naturaleza.

Las académicas del DIPA y coproductoras del mismo programa radial, reiteraron la necesidad de que se verifiquen las recomendaciones y reglas que establecen aquellas entidades que certifican su uso y, de esa forma, poder utilizarlo de manera segura.

“Este tipo de equipo es una herramienta que, usándolo de manera adecuada, es muy seguro; tiene la característica y la ventaja principal de su rapidez para calentar o descongelar una gran variedad de alimentos, siempre a una velocidad superior a la de un horno convencional”, señalaron.

Al abordar el tema “Uso correcto del horno de microondas”, Orozco García y Parra Vergara dieron a conocer una diversidad de recomendaciones orientadas al mejor uso de ese aparato, el cual advirtieron deberá siempre estar limpio para evitar la proliferación de bacterias dentro de él. “Si hay paredes sucias, las ondas rebotan fuerte y afectan los alimentos”, puntualizaron al conductor del programa, Francisco Javier Parra Vergara.

Otros consejos fueron no introducir recipientes metálicos o de aluminio porque provocan explosiones por la conversión de la conducción del calor, y puede descomponer al equipo. Incluso, citaron que se debe evitar introducir alguna vajilla con bordes metálicos o dorados; y se debe utilizar un plato recipiente para procesar los alimentos, picarlos y moverlos para ayudarles a que el calentamiento sea más homogéneo.

“Es importante cubrirlos con vidrio o plástico, de acuerdo a lo que indique la guía respecto a algún tipo de alimento; esto sirve para mantener jugosa la comida. También debemos tener especial cuidado al quitar el recipiente porque podríamos quemarnos con el vapor que ha quedado condensado”, puntualizaron.

Mencionaron que una vez retirada la comida del microondas, conviene dejarla reposar en su recipiente unos momentos, ya que la cocción continuará unos minutos más.

Consideraron que este tipo de aparato, bien utilizado, es un instrumento que puede servir de complemento al resto de electrodomésticos de los que se dispone en la cocina, y afirmaron que, al igual que los alimentos que se introducen a un horno convencional, en este tipo de aparatos no pierden su calidad nutricional. (JAR)

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Realizarán estancias posdoctorales once académicos en la Universidad de Sonora

En apoyo a la formación integral de sus posgrados y el fortalecimiento de la docencia, la investigación y la innovación, la Universidad de Sonora recibirá el próximo semestre a once docentes de posgrados.

Rita María Plancarte Martínez, directora de Investigación y Posgrado de la máxima casa de estudios, informó de los resultados de la Convocatoria de Estancias Posdoctorales vinculadas al Fortalecimiento de la Calidad del Posgrado Nacional 2016.

Señaló que ésta es convocada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y la estancia que realizarán los docentes en la Universidad de Sonora con actividades de investigación y/o docencia, será por un año, a partir del próximo 1 de agosto de 2016.

Los académicos que participarán son Hugo Enrique Ramírez Guerra y Ana Guadalupe Luque Alcaraz, en el Posgrado en Ciencias y Tecnología de Alimentos, y Diego Hernández Martínez lo hará en Doctorado en Ciencia de Materiales.

Héctor Manuel Guzmán Grijalva y Luis Enrique García Medina formarán parte de la Maestría en Ciencias de la Ingeniería, en Ingeniería Química, así como Héctor Vega Deloya formará parte del Posgrado Integral en Ciencias Sociales.

Leslie García Montijo participará en la Maestría en Ingeniería, en Ingeniería en Sistemas y Tecnología; y Norma García Lagunas tomará parte de las actividades del Doctorado en Biociencias.

Por su parte, y por segundo año consecutivo, tendrán su estancia en la Universidad de Sonora los docentes Héctor Kinto Ramírez y María Eugenia Contreras Martínez en el Doctorado en Ciencias Física, y Jorge Indalecio Contreras Rascón en el Doctorado en Nanotecnología.

Plancarte Martínez destacó que con estos resultados, la Universidad de Sonora refrenda su compromiso en la generación de nuevos conocimientos mediante el impulso al desarrollo de la investigación científica y tecnológica como elemento fundamental para contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad y resolver las necesidades más apremiantes del entorno. (BE)

 

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Resalta académico español la importancia de uso del análisis sensorial en los alimentos

Promocionar el uso del análisis o evaluación sensorial para el desarrollo de la investigación, así como puntualizar su incidencia en la industria donde resulta una herramienta decisiva en el desarrollo y comercialización de nuevos productos, es el objetivo del módulo que imparte Ángel Antonio Carbonell Barrachina, académico del Departamento de Tecnología Agroalimentaria de la Universidad Miguel Hernández de Elche, España.

El también coordinador del Grupo Calidad y Seguridad Alimentaria de aquella institución europea, es uno de los tres instructores del curso “Evaluación Sensorial y Calidad de Alimentos”, que lleva a cabo esta semana el Departamento de Investigación y Posgrado en Alimentos (DIPA) de la Universidad de Sonora.

Además, el especialista en ciencia y tecnología de alimentos, realiza una estancia académica de tres meses en el DIPA como parte de un convenio de colaboración que mantiene con la institución española.

Carbonell Barrachina destacó que el análisis sensorial es una de las ciencias con mayor futuro dentro de la alimentación, ya que para cualquier empresa agroalimentaria es clave conocer qué opina el consumidor sobre su producto.

“Plantea la necesidad de cómo adaptar o desarrollar nuevos productos que cubran las demandas y necesidades de los consumidores ya no sólo españoles, sino internacionales”, dijo a los 30 académicos partícipes del curso, que tiene como sede la Sala de Usos Múltiples de la Unidad Integral de Posgrado de nuestra institución.

Precisó que ese proceso tiene muchas aplicaciones, como optimizar productos, establecer su vida útil, ayudar a venderlo más fácilmente, entre otras, lo cual es fundamental para hacerlos llegar a los mercados locales o extranjeros.

“Cada consumidor tiene un gusto diferente, y un producto que puede ser muy bienvenido en México, pudiera no suceder así en países de Europa, por ejemplo, donde quizá los consumidores encuentran que no es exactamente lo que esperaban de él”, afirmó.

Proyectó que en México, en unos cinco años más, ese tipo de evaluación jugará un papel muy importante y absolutamente necesario por ser la cata de alimentos desde el punto de vista científico.

Ángel Carbonell es un experto en el análisis sensorial de los alimentos, al que se ha dedicado por 17 años, durante los cuales ha publicado más de 50 artículos científicos relacionados con el tema. Asimismo, ha colaborado en esa área en alrededor de 35 industrias de alimentos, jugos y bebidas alcohólicas de España. (JAR)

 

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Habla de la tricomonosis y el parásito que provoca esta enfermedad silenciosa

La tricomonosis es una enfermedad difícil de diagnosticar, que en el 80% de los casos es asintomática y ataca principalmente a las mujeres, y el causante es un parásito llamado trichomonas vaginalis, objeto del estudio presentado en la Universidad de Sonora por Rossana Arroyo Verástegui.

La doctora en Ciencias, adscrita al Departamento de Genética y Biología Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav-IPN) ofreció una charla en el auditorio Rubén Garcilazo Pérez, del Departamento de Ciencias Químico Biológicas de la alma mater sonorense.

“De la identificación de factores de virulencia de trichomonas vaginalis al diagnóstico de la tricomonosis” es el nombre de la conferencia en la que la investigadora resaltó que el estudio se centra en conocer al parásito para entenderlo mejor y encontrar posibles formas de curarlo o de diagnosticarlo.

Dio un panorama global de lo que han venido trabajando durante más de 20 años en el Cinvestav-IPN con el grupo de investigación, en el que se han incorporado estudiantes de licenciatura, estancias de verano, de maestría, doctorado y posdoctorado.

Arroyo Verástgui hizo una breve descripción de la enfermedad y del parásito, después mencionó algunas de las moléculas que han estudiado, dónde participan, qué hacen, y finalmente mostró que algunas de ellas, en el hospedero humano, son capaces de inducir una respuesta inmune, por lo que las han considerado posibles blancos para diagnóstico y, quizás en un futuro, para tratamiento.

Describió al parásito trichomonas vaginalis como un microorganismo, un protozoario flagelado que se diagnostica por su movilidad en los laboratorios de análisis clínicos, pero que si pierde calor se paraliza; además, se adhiere a los epitelios vaginales y al dejar de moverse se confunde con las células inflamatorias, por lo que no es fácil de identificar.

Dijo que según informes de la Organización Mundial de la Salud, cada año se reportan 276 millones de pacientes nuevos, de los cuales en México hay 100,000 casos cada año, pero si se toma en cuenta que esta infección puede llegar a ser más del 80% asintomática, hay una gran proporción que no se diagnostica.

Se puede transmitir por contacto sexual y ocasionar el mismo tipo de sintomatología de las enfermedades que se contagian de esta manera, en las mujeres puede provocar vaginitis y en los hombres prostatitis. En las mujeres, por la presencia de cantidades elevadas de hierro, se favorece que el parásito se reproduzca, informó.

Esta enfermedad crónica no es mortal, pero aclaró que puede llevar a problemas como incrementar la susceptibilidad al VIH, predisponer al cáncer cervicouterino o de próstata y puede provocar infertilidad; si la mujer está embarazada, mencionó, puede provocar partos prematuros, niños de bajo peso o con retraso mental, por lo que tiene impactos más allá de la mujer infectada.

Indicó que algunas de las moléculas que han estudiado, por la participación que tienen en la biología del microorganismo pueden servir como blanco para el tratamiento, porque si interfieren con la adhesión del parásito a la célula podrán prevenir que el parásito se pegue y, por lo tanto, prevenir la infección.

Entre los temas de investigación que Arroyo Verástegui ha desarrollado, están “Patogenia molecular de la tricomonosis (adhesión, citotoxicidad y hemólisis)”, “Cisteína proteinasas (CPs), inhibidores endógenos de CPs y adhesinas de Trichomonas vaginalis como factores de virulencia” y “Autofagia del hidrogenosoma (hidrogenofagia) como uno de los mecanismos de relocalización de proteínas multifuncionales a la membrana del parásito”. (AGG)

 

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Obtiene Unison recursos para 9 proyectos de investigación por Conacyt

De acuerdo a los resultados de la Convocatoria 2015 del Conacyt para proyectos de investigación científica básica, la Universidad de Sonora logró la aprobación de nueve proyectos, informó María Rita Plancarte Martínez.

La directora de Investigación y Posgrado de la máxima casa de estudios dio a conocer que los resultados publicados el pasado 15 de junio en el portal de la instancia gubernamental significan recursos por el orden de los 9’940,900 pesos.

Dijo que se trata de proyectos de investigación básica en varias áreas del conocimiento, y en relación con los recursos, mencionó que a la División de Ciencias Biológicas y de la Salud le corresponderá el 51%, que son 5’035,500 pesos para el desarrollo de cuatro proyectos.

A la División de Ciencias Exactas y Naturales le corresponderá el 44%, que son 4’404,400 pesos, también para cuatro proyectos, y la División de Ciencias Administrativas, Sociales y Agropecuarias de la Unidad Regional Norte tendrá el 5%, que son 500,000 pesos para el desarrollo de un proyecto de investigación.

Plancarte Martínez dijo que, adicionalmente, Conacyt aprobó un proyecto en colaboración que se desarrollará en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con la participación del Departamento de Física.

Añadió que con base en la categoría por modalidades de investigación, seis proyectos pertenecen a la categoría de Profesor Investigador y tres a la de Joven Investigador.

Comentó que según el análisis regional de los resultados publicados por Conacyt, la Universidad de Sonora ocupa el primer lugar con nueve de los 36 proyectos aprobados en la región noroeste, por 9’940,900, seguida por la Universidad Autónoma de Sinaloa con otros nueve proyectos y 8’171,900 pesos, y en tercero, la Universidad Autónoma de Baja California, con 5’229,379 y cuatro proyectos aprobados.

Cabe recordar que la Convocatoria de Apoyo a Proyectos de Investigación Científica Básica es emitida cada año por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y es considerada una de las más importantes en apoyo al desarrollo de todas las áreas de conocimiento en México. (BE)

 

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Noticias Invitan a charla sobre tricomonosis

Investigadora de Cinvestav dará charla sobre tricomonosis

La Universidad de Sonora invita a su comunidad académica y científica a la conferencia “De la identificación de factores de virulencia de Trichomonas vaginalis, al diagnóstico de la tricomonosis”, la cual estará a cargo de la especialista en genética Rossana Arroyo Verástegui.

La investigadora y catedrática del Departamento de Genética y Biología Molecular Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav), impartirá la citada plática a las 10:00 horas de este martes en el auditorio “Rubén Garcilazo”, ubicado en la planta baja del edificio 5-A del Departamento de Ciencias Químico Biológicas.

Arroyo Verástegui es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 3; en 2012, recibió el Premio Unesco-Guinea Ecuatorial por sus aportaciones en las ciencias para mejorar la calidad de vida del humano.
Asimismo sus investigaciones relacionadas con el desarrollo de una mejor técnica para el diagnóstico de la tricomoniasis, le han valido la obtención de dos patentes y tiene seis más en trámite. Ha dirigido seis tesis de licenciatura, 23 de maestría, 13 de doctorado y tres estancias posdoctorales.

También se ha presentado en más de 300 congresos nacionales e internacionales, ha sido citada en más de 1,600 veces en artículos de investigación, posee 75 artículos publicados y cuatro más en revisión.

La tricomoniasis es una enfermedad de transmisión sexual, ocasionada por el parásito conocido como Trichomonas vaginalis, una infección que afecta tanto a hombres como a mujeres y su sintomatología suele manifestarse mucho tiempo después de contraerla, y en la mayoría de los casos es asintomática.

Si bien esta enfermedad de transmisión sexual es una infección no propia de las mujeres, es el sexo femenino la población más propensa a desarrollar enfermedades degenerativas si la tricomoniasis no es atendida a tiempo, como cáncer cervicouterino, VIH, e incluso esterilidad.

El trabajo de Arroyo Verástegui ha pemitido la identificado una serie de marcadores moleculares que posibilitarán la realización de pruebas rápidas para determinar la presencia de esta infección y elaborar un kit de diagnóstico fácil que ofrezca resultados el mismo día de su aplicación; y que además, sea de bajo costo de producción.

Según declaraciones de la misma Arroyo Verástegui en notas informativas, en México se estima que 140 mil mujeres contraen esta infección anualmente, y la gran mayoría de ellas no lo sabe debido a que carecen de síntomas; mientras que a nivel mundial la tricomoniasis afecta a más de 250 millones de personas. (LMA)

 

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Preparan universitarios Campamento de Verano 2016, invitan a sumarse

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Para incidir de manera positiva en los menores de la colonia El Apache, a través de proyectos educativos y culturales, así como hacer presente a la alma mater con el aporte de sus académicos y estudiantes, se realizará por segundo año consecutivo el Campamento de Verano en el Centro Comunitario Santa Lucía.

José Luis Ramírez Romero, maestro de tiempo completo del Departamento de Lenguas Extranjeras, y coordinador de esta actividad, señaló que esta actividad estará dirigida a 80 niños de escasos recursos, principalmente de esa colonia, ubicada al poniente de la ciudad de Hermosillo, y de zonas aledañas.

Dijo que entre las acciones planeadas para este verano destacan cursos de inglés, acondicionamiento físico y deportes, arte dramático y música, de lunes a jueves; y los viernes, agregó, habrá talleres o charlas por parte de científicos universitarios o invitados de otros centros bajo el título “¡La ciencia es divertida!”, así como presentación de eventos culturales con el apoyo de profesores y alumnos de la Licenciatura en Artes, con especialidad en Artes Escénicas.

Adicionalmente, mencionó, se planea llevar a los niños a la alberca universitaria, al cine y al museo interactivo La Burbuja. “Es importante señalar que todos los niños participantes recibirán diariamente un pequeño refrigerio y, al final del campamento se les entregará un reconocimiento por su asistencia”.

El Campamento de Verano 2016, dijo, se realizará del 4 de julio al 5 de agosto, y en él participará un grupo multidisciplinario de profesores y 24 alumnos de servicio social y prácticas profesionales, quienes recibirán un entrenamiento especial para trabajar con niños de zonas marginadas en ambientes no escolarizados.

Los estudiantes serán asesorados por los académicos de la alma mater José Manuel Aguilar, del Departamento de Ciencias Químico Biológicas; Luis Riccardo Gaitán Osorio, de Bellas Artes; Griselda Henry Mejía, del Departamento Ciencias del Deporte y de la Actividad Física; Guillermo Cuamea Cruz, de Ingeniería Industrial, así como Selene Moreno y José Luis Ramírez de Lenguas Extranjeras.

Además, señaló que están involucradas aproximadamente 20 damas voluntarias, quienes ofrecerán diariamente el refrigerio a los menores participantes, los cuales acudirán de lunes a viernes, de 8:00 a 13:00 horas al Centro Comunitario.

El pedagogo y doctor en Educación, quien tiene 30 años trabajando en esta casa de estudios, expresó que les interesa hacer presente a la Universidad de Sonora en las comunidades, mostrando que la ciencia y la cultura son divertidas.

“Es importante dar a conocer que los universitarios somos generosos y preocupados por la comunidad, eso se ha demostrado y ha sido evidente para la sociedad, pero también detrás de esto está la educación como instrumento para ayudar a la gente a salir de una realidad a veces no muy favorecida”, mencionó.

José Luis Ramírez reveló que para este proyecto aprovechan las instalaciones del Centro Comunitario Santa Lucía, pero que todo lo demás es con recurso humano de la Universidad. En este centro, agregó, además del campamento, han implementado un proyecto desde el año 2014.

“De entonces a la fecha, hemos colaborado con la comunidad de manera ininterrumpida con el apoyo de prestadores de servicio social de las licenciaturas de Trabajo Social, Químico Biólogo, Inglés, Psicología, Ingeniería Industrial, Artes y Educación Física.

“Durante este lapso se han realizado un diagnóstico socio-económico de la comunidad y un diagnóstico nutricional de los niños que asisten al comedor de dicho centro. Se han ofrecido además cursos de inglés, música, deportes, nutrición y de higiene, así como servicios de toma de muestras químicas y asesorías en el área psicológica”, informó.

Invitan a donar

Para el campamento que está por iniciar invitó a los investigadores y científicos universitarios a donar parte de su tiempo de vacaciones con alguna charla o actividad los días viernes que pueda demostrar a los menores la importancia de la ciencia y que ésta puede ser divertida.

También señaló que se puede apoyar donando materiales deportivos, de vestir, pelotas o equipo de entrenamiento; también instrumentos musicales, así como material educativo y de destreza.

Además, apuntó, se puede apoyar con insumos como botellas de agua, jugos o sueros, frutas, botanas saludables, mantequilla de cacahuate, mermelada, pan de barra, material para sándwiches y otros ingredientes para preparar alimentos. O quien lo desee, se puede comprometer un día a llevar un pequeño refrigerio (fruta, sándwiches o quesadillas) para 20 o más niños.

Las donaciones se pueden hacer llegar directamente al Centro Comunitario Santa Lucía, ubicado en calle Claro de Luna número 14, entre Cochise y Jerónimo, en la colonia El Apache, en Hermosillo, de lunes a viernes, de 8:00 a 12:00 horas.

Igualmente, se puede contactar al personal del Dispensario Santa Lucía, de 9:00 a 11:30 horas, en el teléfono 209-0541, o al académico José Luis Ramírez, al 6621-110282 o en el correo electrónico jlrmrz@golfo.uson.mx. (AGG)

 

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